
Central Park, el gran pulmón de la ciudad de Nueva York, es tan grande que en él puedes encontrar muchísimas cosas de interés entres sus verdes jardines y lagunas. Además de fuentes y monumentos, encontrarás lugares de ocio como pistas de tenis o de patinaje, así como un zoológico, no muy grande, pero sí muy interesante y que gustará mucho.
Para remontarnos al origen de este zoológico, tenemos que remontarnos hasta los años finales del siglo XIX nada menos. Fue el primer parque de este tipo que abrió en la ciudad, y ha sufrido diversas reformas y ampliaciones a lo largo del tiempo, la última de ellas y se diría que la más importante, durante la década de los 80, que mantuvo este espacio cerrado por un periodo de 5 años hasta su re-apertura en 1988.
Sin lugar a dudas, este zoo, que ha sido escenario de muchas películas, incluso algunas de animación, guarda una de las mayores atracciones de toda la ciudad: un oso polar. Como lo leéis, resulta curioso pero es así, un oso polar ha encontrado en este rincón de la ciudad un hábitat ideal para vivir y en su hora de juego os demostrará que es mucho más ágil y veloz de lo que podemos deducir por su pesado cuerpo.
La exhibición de este animal no es la única de este parque. Hay también shows protagonizados por leones marinos y por pingüinos, y verás también leopardos y macacos. Como ves, no son muchos animales pero no son los más habituales, así que es yo diría que hay importantes alicientes como para pasarse por aquí.
La entrada al zoo de Central Park está en el número 830 de la Quinta Avenida. El precio del ticket es de 12 dólares para los adultos, de 9 dólares para los mayores de 65 años y de 7 dólares para los niños entre los 3 y los 12 años.






