Se dice que las fotos hacen que nuestros recuerdos permanezcan en nuestras memorias al verlas. Si es que se toma esto al pie de la letra, existe un museo que particularmente no traerá buenos recuerdos sino todo lo contrario, los peores recuerdos de la historia norteamericana, que son los sucedidos en la mañana del 11 de setiembre en Nueva York, por un atentado que todos recuerdan por vivirlo “en directo” desde nuestras casas por TV. Impactantes imágenes que quedaron grabadas en el recuerdo del mundo.
Poco tiempo no ha pasado desde ese terrorífico atentado. En un momento, reproducir las imágenes del colapso se prohibieron para no herir la susceptibilidad de un pueblo ya golpeado, pero eso parece haber quedado atrás, pues existe ahora un museo que expone fotografías, en su plenitud, relacionadas a esa fecha y a ese atentado específicamente, el Ground Zero Museum Workshop. La “zona cero” –que es el área de los escombros después del golpe- es el contexto de toda la muestra y los bomberos, en mayor grado, los protagonistas, ya que se valora su trabajo esforzado, sacrificado y comprometido con la vida humana como el mayor mérito cívico después de la catástrofe.
El museo fue inaugurado cerca de conmemorarse el cuarto aniversario del fatídico incidente, el 7 de septiembre de 2005, y ahora está apoyado por 6 organizaciones de beneficencia que financian sus avances, proyectos y estabilidad para el futuro.
El autor de todas las fotos es Gary Marlon Suson, que es el jefe de batallón Honorario del Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York, además de fotógrafo oficial de la Zona Cero para la Asociación de Bomberos Uniformados, ahora devenido en artista por la muestra integral que presenta.
Este es el museo de mayor carga emocional de todo el mundo, pues se ve lo que ninguna persona en todo el mundo estuvo autorizada de registrar. Antes de mostrarse en un museo, las fotografías de Suson se exhibieron en el New York Times y dieron la vuelta al mundo con el título de “Fotografías Excepcionales”.
Estas fotografías permitirán que lo sucedido en el atentado esté siempre presente en la mente del pueblo americano, que tardará mucho más en dejar de llorar a las víctimas inocentes que padecieron por el instinto destructivo del hombre. Estas imágenes irán ganado en importancia al pasar los años, cuando sólo queden estas para hacer memoria de lo que pasó a inicios del milenio, un punto de quiebre en la historia contemporánea que relacionó al hombre más que nunca con su lado salvaje.
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